Viajar con niños chicos genera una duda casi universal: ¿cómo hago para que un vuelo de varias horas no se convierta en un desafío para todos, incluidos los pasajeros de al lado? Con un poco de planificación previa, se puede simplificar bastante.
Elegir bien el horario del vuelo
Cuando hay opciones, los vuelos nocturnos o que coinciden con el horario de siesta suelen ser una gran ayuda: hay más chances de que el chico duerma buena parte del viaje. No es garantía, pero ayuda bastante más que un vuelo a media mañana, cuando están con toda la energía del día.
Preparar al chico antes de viajar
Contarles con anticipación qué va a pasar (que van a subir a un avión grande, que va a hacer ruido, que van a estar varias horas sentados) ayuda a que la novedad no los tome por sorpresa. Con los más chiquitos, mostrarles fotos o videos de aviones despegando puede ayudar a que se genere entusiasmo en vez de miedo.
Qué llevar en el bolso de mano
- Algún juguete o actividad silenciosa nueva (que no hayan visto antes suele captar más su atención).
- Tablet o celular con contenido descargado de antemano, por si en el vuelo no hay wifi o entretenimiento a bordo.
- Snacks que ya conozcan y les gusten, para evitar sorpresas de última hora.
- Muda de ropa extra.
- Con bebés: pañales de sobra, toallitas, y todo lo necesario para un cambiado completo, calculando de más por si el vuelo se demora.
El despegue y el aterrizaje: cuidado con los oídos
Los cambios de presión en el despegue y el aterrizaje pueden molestarles bastante a los más chicos. Con bebés, ofrecer la mamadera o el pecho en esos momentos ayuda porque tragar equilibra la presión. Con chicos más grandes, un caramelo, un chicle o simplemente tomar agua con sorbitos frecuentes cumple una función parecida.
Elegir bien el asiento
Si el avión lo permite, conviene pedir asientos cerca del baño (para no tener que caminar mucho pasillo con un chico pequeño) y, en algunas aerolíneas, la posibilidad de solicitar una cuna para bebés. Conviene consultarlo al momento de reservar, porque estos lugares suelen ser limitados.
Un poco de paciencia, para todos
Por más preparación que haya, un vuelo largo con chicos puede tener sus momentos difíciles, y está bien que así sea. La gran mayoría de los pasajeros entiende la situación — no hace falta pretender que todo salga perfecto, sólo hacer lo posible para que sea lo más llevadero para todos.
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