Consejos para sobrellevar mejor los vuelos largos

Avión en vuelo al atardecer

Pasar 8, 10 o más horas sentado en el mismo asiento no le hace bien a nadie: las piernas se hinchan, la espalda se resiente y llegar a destino sintiéndose entumecido no es la mejor forma de arrancar el viaje. La buena noticia es que con unos pocos movimientos simples, que se pueden hacer sin levantarse del asiento, se nota bastante la diferencia.

Por qué conviene moverse en un vuelo largo

Estar muchas horas sin moverse enlentece la circulación, sobre todo en las piernas, y eso es lo que genera esa sensación de pesadez o hinchazón al bajar del avión. Moverse cada tanto —aunque sea desde el propio asiento— ayuda a que la sangre siga circulando con normalidad. Si tenés antecedentes de problemas circulatorios, cirugías recientes, embarazo u otra condición que pueda aumentar el riesgo en vuelos largos, lo más responsable es consultarlo con tu médico antes de viajar y seguir sus indicaciones puntuales, más allá de los consejos generales de esta nota.

Ejercicios que se pueden hacer sentado

  • Círculos de tobillo: levantar los pies del piso y girar los tobillos, primero en un sentido y después en el otro, unas 15-20 veces cada uno.
  • Marcha sentada: levantar las rodillas alternadamente, como si se estuviera marchando, durante un par de minutos.
  • Flexión y extensión de pie: apoyar el talón y llevar la punta del pie hacia arriba y abajo, útil para activar la circulación de la pantorrilla.
  • Rotación de hombros: hacer círculos con los hombros hacia atrás, despacio, unas 10 veces.
  • Estiramiento de cuello: inclinar suavemente la cabeza hacia cada hombro, sosteniendo unos segundos de cada lado.
  • Estiramiento de muñecas y dedos: abrir y cerrar las manos, y estirar suavemente cada muñeca hacia arriba y abajo.

Caminar por el pasillo

Ningún ejercicio sentado reemplaza a levantarse y caminar. En vuelos de más de 4-5 horas, conviene pararse y dar una vuelta por el pasillo cada 1-2 horas, aunque sea un par de minutos. Elegir un asiento de pasillo, si el vuelo lo permite, hace que sea mucho más simple hacerlo sin molestar a los compañeros de fila.

Antes y después del vuelo

Aprovechar el tiempo de espera en el aeropuerto para caminar en vez de quedarse sentado ya suma. Y al llegar a destino, un rato de caminata suave o algunos estiramientos más completos en la habitación del hotel ayudan a que el cuerpo se recupere más rápido del viaje.

Otros hábitos que ayudan

  • Tomar agua con frecuencia (el ambiente presurizado del avión reseca más de lo habitual).
  • Evitar ropa muy ajustada, sobre todo en la cintura y las piernas.
  • Moderar el alcohol y la cafeína durante el vuelo, porque pueden acentuar la deshidratación.

Ninguno de estos consejos reemplaza una consulta médica si tenés dudas puntuales sobre tu situación de salud antes de un vuelo largo. Para todo lo demás del viaje, en Adami Viajes te ayudamos a armar el itinerario — cotizá tu próximo destino acá.

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