Cuando ya se recorrieron varios de los clásicos, aparecen las ganas de algo distinto: culturas, paisajes y sabores que no tienen mucho que ver con lo que estamos acostumbrados a ver por acá. Repasamos algunas opciones por región para quien quiere animarse a un destino más exótico.
Medio Oriente: Dubái y Abu Dabi
Rascacielos futuristas, desierto a pocos minutos de la ciudad y una infraestructura turística pensada al detalle. Dubái es el más conocido, con el Burj Khalifa (el edificio más alto del mundo) y centros comerciales que son atracciones en sí mismos; Abu Dabi suma un perfil más cultural, con la Gran Mezquita Sheikh Zayed y el Louvre Abu Dhabi.
Sudeste asiático: Bali y Tailandia
Bali combina templos hindúes, terrazas de arroz y un ambiente espiritual muy particular dentro de Indonesia, un país de mayoría musulmana. Tailandia, con Bangkok y Phuket como puntas de lanza, ofrece templos dorados, mercados flotantes, playas y una de las gastronomías callejeras más ricas del mundo.
Japón: tradición y modernidad al mismo tiempo
Tokio combina tecnología de punta con barrios tradicionales, mientras que Kioto conserva miles de templos y la posibilidad de ver geishas activas en el barrio de Gion. Es un destino que requiere algo más de planificación (por el idioma y las distancias), pero la organización y la seguridad hacen que sea muy cómodo de recorrer una vez ahí.
Oceanía: Australia y Nueva Zelanda
Sídney con su ópera icónica y sus playas urbanas, o Queenstown en Nueva Zelanda, cuna mundial de los deportes de aventura, rodeada de montañas y lagos glaciares. Son destinos lejanos (con vuelos largos y, según la ruta, alguna escala), pero justamente por eso suelen combinarse con varias semanas de viaje para aprovechar al máximo la distancia recorrida.
África: Egipto, Marruecos y Sudáfrica
El Cairo y las Pirámides de Guiza para quien quiere conocer una de las civilizaciones más antiguas del mundo; Marrakech, en Marruecos, con su medina laberíntica y sus mercados; y Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, que combina montaña, océano y viñedos en un mismo destino. Tres estilos bien distintos dentro de un mismo continente.
Qué tener en cuenta antes de elegir un destino exótico
- Vuelos más largos, muchas veces con escala: conviene calcular bien los tiempos de conexión y el cansancio acumulado del viaje.
- Documentación: varios de estos destinos piden visa o alguna autorización previa — repasalo en nuestra nota de documentación para viajar antes de reservar.
- Diferencia cultural: vestimenta, costumbres locales y normas de comportamiento pueden diferir bastante de lo que estamos acostumbrados — conviene informarse un poco antes de viajar para disfrutar mejor la experiencia.
Si alguno de estos destinos te tienta, contanos y armamos el itinerario a medida — muchos de estos viajes combinan bien con dos o tres paradas en un mismo recorrido. Empezá por acá.
